Cada viernes se enciende el fuego en un patio de Ñuñoa y el temazcal recibe a quien quiera venir, pueda aportar o no. Eso es posible porque muchas personas ayudan a sostenerlo.
Tu donación se usa en lo que la ceremonia necesita para seguir: leña, piedras, hierbas aromáticas, mantas y lonas, y la mantención del lugar.